La gráfica de José Guadalupe Posadas, un legado para el patrimonio mexicano

***Conaculta recuerda al autor de “La Catrina” en el 99 aniversario de su deceso

“La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”, citó el grabador mexicano José Guadalupe Posada de quien este 20 de enero se cumple el 99 aniversario de su fallecimiento.

José Guadalupe Posada fue un artista que marcó un estilo de la creación gráfica en México, su obra es un reflejo fidedigno de los cambios culturales y del siglo, además de ser el creador uno de los íconos más queridos y reconocidos de la cultura: “La Calavera Garbancera” o mejor conocida como “La Catrina”.

Posada nació el 2 de febrero de 1852 en el barrio de San Marcos de la ciudad de Aguascalientes. Después de aprender a leer y escribir con su hermano José Cirilo, Posada ingresó a la Academia Municipal de Dibujo de Aguascalientes.

Su primer contacto con el grabado y la litografía lo hizo cuando en 1868 entró como aprendiz al taller litográfico de Trinidad Pedroza, lugar en donde manifestó una gran facilidad para la caricatura. Con este talento, a los 19 años, logró que en 1871 sus imágenes fueran reproducidas en el periódico El Jicote.

En 1872, Posada y Pedroza deciden instalarse en León, Guanajuato, donde ambos se dedicaron a la litografía comercial, con la que realizaban estampas religiosas, cajetillas, etiquetas, invitaciones, bolos, tarjetas, esquelas, etcétera. En León, Posada abrió su propio taller y trabajó como maestro de litografía en la Escuela de Instrucción Secundaria.

Las graves inundaciones que asolaron León en esa época le obligaron a trasladarse a la Ciudad de México, donde le hicieron rápidamente ofertas para trabajar en distintas empresas editoriales, entre ellas la de Irineo Paz, abuelo de Octavio Paz. Allí elaboró cientos de grabados para numerosos periódicos: La Patria Ilustrada,Revista de México, El Ahuizote, Nuevo Siglo, Gil Blas, El Hijo del Ahuizote, etcétera.

Su nombre cobró una fama inesperada y su cotización se disparó, alcanzando cimas que pocos meses antes le habrían parecido inimaginables. Esta repentina bonanza económica le permitió abordar una serie de experimentos gráficos que culminaron con la exitosa utilización de planchas de zinc, plomo o acero en sus grabados.

A partir de 1890, sus trabajos gráficos ilustraron las publicaciones, de carácter nacionalista y popular del impresor Antonio Vanegas Arroyo: historietas, liturgias de festividades, plegarias, cancioneros, leyendas, cuentos y almanaques, destacando La Gaceta Callejera y las hojas sueltas que incluían imágenes e información resumida de carácter diverso sobre “acontecimientos de sensación”.

Posada emprendió un trabajo que le valió la aceptación y admiración popular, por su sentido del humor, propensión a lo dramático y calidad plástica. En su obra, amplia y variada, Posada retrató las creencias y formas de vida cotidiana de los grupos

populares, criticando los abusos del gobierno y la explotación del pueblo. Además, ilustró las famosas “calaveras”, versos alusivos a la muerte que junto con sus demás ilustraciones, se distribuían en periódicos y hojas sueltas.

“La Calavera Garbancera” como se le conoció originalmente a “La Catrina” es uno de sus trabajos más conocidos y celebrados en México, José Guadalupe Posada realizó un grabado en metal para criticar a quienes eran conocidos precisamente como “garbanceros”, es decir, aquellas personas que tenían sangre indígena pero pretendían ser europeos, renegando de sus raíces y de su cultura.

La calavera de Posada no tiene ropa, sólo un sombrero. Así su autor criticaba a aquellos que querían aparentar un estilo de vida que no les correspondía.

No cabe duda de que la obra de Posada influyó en artistas posteriores, entre ellos a Diego Rivera, quien le dio a “La Catrina” el nombre y la forma con que hoy la conocemos. Fue él quien la pintó por primera vez vestida dentro de su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central.

La palabra “catrín” definía a un hombre elegante y bien vestido, el cual iba a acompañado de alguna dama con las mismas características; este estilo fue una imagen clásica de la aristocracia de fines del siglo XIX y principios del XX. Es por ello que, al darle una vestimenta de ese tipo, Diego Rivera convirtió a la “La Calavera Garbancera” en “La Catrina”.

La extensa producción de José Guadalupe Posada está estimada en más de 20 mil grabados, realizados en litografía o planchas de metal, podría clasificarse como expresionista, puesto que

recrea con extraordinaria imaginación, gran sentido humorístico y profunda capacidad crítica las lacras, miserias y prejuicios de la realidad social y política de su época.

Gran dibujante, trabajador incansable y un gran técnico del grabado, Posada murió tan pobre como había nacido en Ciudad de México, el 20 de enero de 1913. Sus restos, que nadie reclamó, fueron sepultados en una fosa común.

El trabajo de Posada se conserva en diversas instituciones y colecciones particulares. Actualmente el Museo José Guadalupe Posada, ubicado en el Barrio del Encino en Aguascalientes, cuenta con una sala permanente dedicada a este gran grabador.

En el 2010, Conaculta publicó José Guadalupe Posada. Una historia en blanco y negro, del investigador Agustín Sánchez, título que permite conocer más de uno de los artistas más admirados y cuya obra marcó el arte mexicano.

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